Bendito Ego, ¿por qué eres tan chingón?
Otra vez. El Cromosoma Yo me da de qué hablar. Teníamos una pieza simple que tocar en el coro. Anteriormente se había arreglado en bossa nova con un poquitín de sincopado. En esta ocasión, le pedí al piano — al güey que toca el piano pues — que arreglara la rola de tal manera que el piano luciera.
Estuvimos en ensayo y por primera vez la rola nueva no se ensayó de inmediato. Primero se ensayaron todas las demás y la que estaba arreglada por el director también. Apenas hubieron 2 ó 3 ensayos con el piano que estaba buscando el feeling de la pieza y todo se acabó. Eso sí, quejas al por mayor.
Se llega el domingo, día de estrenar el arreglo en piano. Se instala el equipo y otra vez se ensaya todo menos la rola del piano. Otra vez, se le dan como 6 vueltas a la pieza que arregló el director y dos vueltitas a la del piano. Se termina el ensayo y el director se pierde y con ello se nos van los últimos minutos antes de que empiece el mitote.
¿Resultado? Que nos salió del nabo.
Pero qué bonito es ver al ego en acción para armar un buen “compló” cuando la estrella no es uno mismo… ¿por qué seremos tan infantilmente estúpidos?
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