Uno de los alaridos
Tuve un domingo muy interesante. Por primera vez, en casi un año de andar dando tamborazos en el coro, Noel y yo grabamos el audio de la misa en vivo, los cantos nada más.
¿Los motivos? Primero. Que Noel practicara grabación de audio digital. Segundo. Tener un registro de lo que hace el coro durante una misa cualquiera.
El primer punto se logró con cierto éxito, salvo perder los primeros segundos de una rola por andar grabando otra encima que también se perdió. El segundo punto, se logró con un éxito rotundo: ahora tenemos la prueba irrefutable de que el coro sí canta de la chingada. Lo anterior es muy bueno, ya no hay forma de darnos atole con el dedo porque hay pruebas y muy claras.
Mientras ajustaba niveles para empezar la grabación, la canción brasileña “Desafinado” venía a mi mente. La diferencia, claro está, es que en la canción desafinado no hay desafinación sino un brincoteo de centro tonal característico en el jazz y la bossa nova. Pero… en el coro…
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