En la trifulca ya ni se supo
Una cosa es la historia y otra la mágica religión. Tal vez en estos días damos por sentado que Jesucristo nació el 25 de diciembre pero la historia nos dice lo contrario. Allá por el año 386 se impulsó a celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre; sí, casi 4 siglos después de que Cristo pisó la tierra empezaron a preguntarse por qué no celebrar el nacimiento el 25 de diciembre.
Tal vez te preguntarás ¿por qué querrían cambiar la fecha? Porque el 25 de diciembre estaba ocupada por fiestas paganas durante la semana del solsticio; algunas celebrando a Saturno con propuestas de guerras y negocios y hasta intercambio de regalos. En esta semana muchas culturas observaban que el ciclo del nuevo sol comienza… o sea, que hay un “nacimiento” de un nuevo sol (puritito solsticio). Una forma conveniente para convertir a los no creyentes en creyentes cristianos fue eclipsando a los dioses viejos — tal y como se hizo con la vírgen Guadalupe al pintarla frente a numerosos símbolos que representaban los dioses de la indiada — o haciendo sentir que Jesucristo era el mismo sol que los paganos tanto celebraban.
Dicen que Constantino, queriendo preserver el imperio romano, pero una vez convertido al cristianismo, adoptó la fecha falsa, 25 de diciembre, para unificar las celebraciones paganas con las cristianas, confundir a la gente y terminar dominando… ¿habrá funcionado?
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