un diario de un aprendiz de vida, fotografía, audio y música

La música como proceso creativo espiritual

Todos aprendemos de diferente forma. Somos esponjas, pero absorbemos el agua muy diferente.

El pasado jueves estuve con Noel y Gera y los dos me dieron tips para aprender a tocar piano y bajo. El punto común de sus recomendaciones fue: “menos es más”.

Al menos en el estilo de música que ellos tocan, este concepto es muy importante:

  • Cada instrumento, incluyendo a la voz, tienen un rol y un tiempo para brillar.
  • En una canción es obvio que la voz es el instrumento principal.
  • La percusión es como el caldo en una sopa, es la que hace que todo se conecte.
  • El bajo tiene una función rítmica también pero provee un poco de armonía, al menos se mueve entre primeras y quintas y a veces con terceras.
  • La guitarra compite en el mismo rol (frecuencia) que la voz.
  • El objetivo es evitar que todos los instrumentos se atropellen.
  • Si el instrumento no está en foco — por hacer analogía con la fotografía — puede prescindir de material armónico. Por ejemplo, los acordes en teclados pueden omitir primeras, quintas para dejar terceras y séptimas y “dejar espacios”.
  • El bajo puede ir siguiendo a la percusión o a la melodía de la voz, pero nunca debe competir con la voz. No se trata de ego, no se trata de a ver quién gana.
  • En los espacios que deje la voz durante una canción caben remates de batería, floreos de las congas, escalas del bajo, requintos de guitarra pero no todo esto al mismo tiempo… se pueden turnar esos espacios.

Crear tiene mucho de espiritualidad. El estrés en la música (todo sonando al mismo tiempo) produce ruido. Los espacios producen enfoque. Hay que aprender a meditar en la música (crear el espacio) para que haya claridad.

Me encantaría que tanto Noel como Gera explicaran este tipo de ondas en sus blogs/notas Facebookeanas para que nos dejen saber cómo entienden ellos su proceso creativo. A lo mejor a todos los demás nos inspira a crear.

Leave a Reply