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Miércoles de adicción al trabajo y de práctica budista

Hoy fue un día pesado. Nos avisaron que tuvieron un error de planeación que reduce en 3 semanas la etapa de codificación. Aparte de tener tan solo 5 días para terminar el código tenemos también una locura y una prisa tratando de ver qué se corta, qué se queda. Por eso, se declaró a última hora otro miércoles de adicción al trabajo: a chambear hasta noche y a comer en la oficina.

En la mañana recibí un correo de esos cargaditos de emoción, de esos que te hacen sentir cosas por su mala vibra.

Pa’ pronto, a tratar de practicar la idea central del budismo: desapego. Es fácil sentir, pero es difícil sentir lo que sientes. Me explico, es muy fácil enojarte, hacer rabietas y mentarle la madre a las personas. A eso me refiero con sentir, a sentir las emociones. Lo difícil es experimentar todos los cambios que uno tiene ante tal sentimiento.

Tan pronto ví el título del correo y con el primer destello del mensaje en mis ojos, todavía no lo había leído por completo, capté casi por ósmosis la mala vibra contenida en él, sentí luego una descarga de quién sabe cuál químico u hormona. Enseguida, a una velocidad estrepitosa, el cerebro hospedó miles de pensamientos. Es como si de repente, el cerebro se clonara en varios para poder generar miles de pensamientos al mismísimo tiempo; claro está, todos ellos alimentados por la rabia y enfocados a alimentar a la propia rabia.

El hecho de ser humano nos condiciona a caer en un ciclo donde el sentimiento produce pensamientos que refuerzan al sentimiento que a su vez generan más pensamientos que vuelven a reforzar al sentimiento que …

Eso es precisamente lo que me gusta del budismo que te hacer estar consciente. A fin de cuentas, no eres tan libre como piensas, con dios o sin dios, sigues atado, de jodido, a tus emociones y a las reacciones químicas y biológicas que suceden en tu cuerpo. Es fácil soltar un chingadazo, es díficir dejar ir y frenar en seco todo el proceso que se activa, la mayoría de las veces, sin darte cuenta para que termines vulgarmente enojado.

La próxima vez que me enoje o me ponga muy feliz quiero sentir lo que siento.

One Response to “Miércoles de adicción al trabajo y de práctica budista”

  1. Solo aguas con hacer rabietas y haber comido aguacate momentos antes

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